(Nota: Debes registrarte para poder votar...)
- Ingresa o regístrate para publicar comentarios
- Encuestas anteriores
Opinión: Que vuelvan los corruptos / Ignacio Ávalos Gutiérrez
11:36 pm 05-Jun de 2012| El Nacional
Algunos hablan ya de una primavera mexicana, al estilo del sismo político acaecido hace poco en varios países árabes, aunque lo cierto es, por ahora, que han puesto en terapia intensiva a Enrique Peña Nieto
I.
Hasta hace pocas semanas, el proceso electoral mexicano venía dándose conforme lo previsto por analistas, brujos y afines. En los comicios de julio el PRI volvería, así pues, al poder, luego de doce años de reposo (antes había mandado siete décadas), y desplazaría al PAN, el partido del actual Presidente, particularmente desacertado en su combate contra el narcotráfico, el cual deja un saldo de 60.000 muertos. Después de la temporada de gobierno panista, la decepción de la sociedad mexicana quedaba resumida en un triste grafiti que saltó de las paredes a las pantallas, y se multiplicó virtualmente hasta el infinito: “Que se vayan los ineptos y que vuelvan los corruptos”. Es que, como dijo el escritor Juan Villoro, en la campaña presidencial de su país, la esperanza pasa apuros, debido a que las alternativas dejan mucho que desear.
II.
Así iban las cosas hasta que hace algunas semanas un incidente minúsculo (en política, ¿cuántas cosas chiquiticas no terminan en alud?) torció los pronósticos. Un desencuentro del candidato priista con los alumnos de la Universidad Iberoamericana (dirigida por los jesuitas) deformado, luego, en sus transmisiones, por el duopolio dueño de casi toda la televisión mexicana, se convirtió en el movimiento Yo Soy 132, el cual no solamente ha alterado el cuadro electoral, sino que ha modificado en cierta medida el contenido del debate público. Armados del Twitter y demás yerbas tecnológicas, les estudiantes, sobre todo de las universidades, tanto públicas como privadas, dieron su propia versión de lo ocurrido y saltaron a la calle para repudiar la manipulación informativa y la intervención desmedida y poco democrática en la política por parte de los gigantes de la comunicación, al tiempo que sus reclamos fueron evolucionando hasta convertirse en una crítica más de fondo, suerte de queja difusa, respecto a la actual situación de México. Algunos hablan ya de una primavera mexicana, al estilo del sismo político acaecido hace poco en varios países árabes, aunque lo cierto es, por ahora, que han puesto en terapia intensiva a Enrique Peña Nieto, el nominado del PRI, y colocado en condiciones auspiciosas a López Obrador, del PRD, quien hace apenas un mes era un participante desahuciado por los numeritos.
III.
La presencia de los jóvenes en el escenario político es cosa que se viene dando desde hace rato en el mundo, con repercusiones muy diferentes en cada caso, mostrando a veces frutos significativos y otras dejando un gran vacío, inexplicable después de tanto sudor y lágrimas. Así, la celebrada Primavera Árabe ha traído resultados ambiguos, pues si bien es cierto que dio al traste con tiranías casi eternas, abrieron también la puerta a gobiernos islámicos, fundamentalistas o moderados, que no riman con el tono de sus protestas primaverales. Difícil determinar, entonces, qué va a ser del Yo Soy 132. Si va a dejar sembrada una crítica política de fondo en la sociedad mexicana o si más bien terminará, aun sin proponérselo, en la victoria de López Obrador, un hombre de izquierda, arropado por muchas interrogantes, quien ha presentado un buen gabinete para gobernar, ha deslizado su parecido con Lula y ha propuesto la insólita República del Amor. Imposible, en fin, saber en qué terminará este pequeño incidente ocurrido en la Universidad Iberoamericana, aunque, pase lo que pase después, ya tuvo la virtud de zarandear la política mexicana.
Harina de otro costal
Explica Wikipedia que la ortodoncia es una ciencia que se encarga del estudio, prevención y tratamiento de las anomalías de forma, posición, relación y función de las estructuras dentomaxilofaciales, palabrota que indica que las alteraciones que en cara no son, pues, trivialidades. Las mismas se solucionan con brackets, asunto que se aprende yendo a la universidad, no mediante lecciones rápidas o mirando un ratico a ver cómo es la vaina. Pues bien, en diversas partes de Caracas hay aventureros de la odontología que los colocan a bajo precio en sus “pacientes” y, por otro lado, los venden a jóvenes que los usan sin otro propósito que el adorno y también, me dijo un alumno, sociólogo en ciernes y militante del proceso, “para ganar estatus”, prueba de que “ahora es que nos falta revolución cultural”.